Ver una etapa de ciclismo por televisión es muy diferente a vivir la carrera en directo. Ni siquiera hace falta que la carrera empiece, con ver todo lo que pasa antes de la salida de una etapa WorldTour de una etapa ya te permite darte cuenta de todo lo que genera el ciclismo. Detalles, últimos ajustes, rutinas, formalidades y alguna que otra risa y reencuentro.
El pasado 26 de marzo de 2026, la Volta a Catalunya arrancó la tercera etapa desde Mataró, mi ciudad natal, y pude vivirlo en primera persona.
Con nombres como Jonas Vingegaard o Remco Evenepoel en la línea de salida la gente no deja de pedir fotos y las vallas están abarrotadas de esperando a ver sus ídolos.
Esto es lo que pasa realmente antes de la salida en una vuelta WorldTour.
Cuando la ciudad empieza a ser carrera
Una etapa de ciclismo no empieza cuando se da el banderazo de salida. Empieza mucho antes, cuando la carretera todavía está vacía y la ciudad empieza a cambiar sin que casi nadie lo note.
Una de las ventajas de llegar pronto es poder ver el montaje y la logística desde el principio. Antes de que llegue prácticamente nadie, el trabajo lo tiene la policía: cortar calles, coordinar el tráfico y asegurar que todo el circuito quede cerrado.


Después llegan los organizadores y operarios, que empiezan a montar el control de firmas, las vallas de salida y las carpas de patrocinadores. Solo la preparación de la línea de salida ya implica colocar todas las vallas, las pancartas publicitarias y los arcos de los patrocinadores.
Casi hora y media después empieza a haber movimiento. Llegan los primeros aficionados para ver cómo va tomando forma todo, mientras las cámaras de televisión empiezan a instalarse en el control de firmas, aunque todavía no ha llegado ningún autobús de equipo.
El primer autobús en llegar aparece aproximadamente a hora y media de la salida. A partir de ahí el ambiente cambia por completo: empiezan a llegar el resto de equipos y la zona se llena de aficionados hasta que, sin darte cuenta, el recinto está completamente lleno de apasionados al ciclismo.
El orden caótico de los equipos
Los autobuses llegan escoltados por los dos coches de carrera y las dos furgonetas del equipo. Una vez la organización gestiona el aparcamiento de los vehículos, el staff del equipo se pone a trabajar sin perder un minuto. El ambiente transmite una sensación de orden caótico pero meticuloso.
Lo primero es delimitar la zona donde estarán las bicis. Los equipos más grandes colocan vallas o catenarias, pero la mayoría simplemente monta los soportes para las bicicletas. Los mecánicos colocan las 7 bicicletas de los corredores, revisan la presión de las ruedas, preparan los bidones de cada corredor y se pulen los últimos detalles.

Mientras tanto, dentro del autobús se suele llevar a cabo el “briefing”, donde el director del equipo explica cómo será la etapa y cuál es el plan del equipo.
En el momento en que todo está listo, la zona empieza a cambiar de ambiente. Ya no es solo trabajo del equipo, sino también ambiente de carrera.
Los aficionados se acercan a la zona de los equipos. Muchos observan las bicicletas de cerca, fijándose en detalles que en televisión pasan desapercibidos. Las fotos a ruedas, cuadros y transmisiones son constantes. Los más curiosos aprovechan para preguntar a los mecánicos sobre el material o el funcionamiento de las bicis.
El cuerpo técnico, con todo listo, aprovecha para relajarse un poco. Hablan con gente de otros equipos, conocidos que han venido a ver la salida o simplemente con aficionados.
Los corredores también empiezan a aparecer. Los que compiten en casa salen a saludar a familiares, amigos o gente cercana. Los favoritos del pelotón firman autógrafos y se hacen fotos con los fans antes de concentrarse en la carrera. Son momentos cortos, pero suficientes para generar un fuerte vínculo entre profesionales y aficionados.
Poco a poco, la zona que hace unos minutos era casi exclusivamente de trabajo del equipo, se convierte en un espacio donde conviven ciclistas, staff y aficionados en los minutos previos a la salida.
Momento control de firmas
Durante este rato previo a la salida, los equipos van pasando uno a uno por el control de firmas. Suben al escenario, por megafonía se anuncian los nombres de los corredores, saludan al público y bajan a firmar en el libro de carrera.
Es un proceso rápido, pero los aficionados se acercan todo lo que pueden a sus deportistas favoritos. Donde más se nota es con los favoritos. El cariño del público es evidente, y en ese pasillo entre el escenario y la carretera no paran de pedir fotos y autógrafos.

Cuando realmente empieza la etapa
La salida se acerca y el ambiente cambia por completo. Las conversaciones se van acabando, empiezan las despedidas y vuelve a haber movimiento en la zona.
El coche 2 de cada equipo sale el primero del parking y se coloca por delante de la carrera. Poco después, los ciclistas salen del autobús, se montan en sus bicicletas y se dirigen hacia la línea de salida. Detrás van los coches de los directores de equipo y, más atrás, las furgonetas de apoyo. Algunos equipos envían directamente las furgonetas al hotel, con el autobús, para que el staff empiece a prepararlo todo para pasar la noche allí.
En la línea de salida, los corredores aún tienen unos minutos para charlar entre ellos mientras se realiza el corte de cinta con las autoridades locales.
Banderazo de salida… y la etapa empieza a rodar.


